Press Release

 

La Galería Marta Cervera tiene el placer de presentar la primera exposición individual europea de Mark Hagen, con sus nuevas pinturas y esculturas.

 

En TBAA o “To Be Announced Again” se enmarcan sutiles desorientaciones temporales y las contingencias ocupan un primer plano, enredándose físicamente con la visión especular. Para esta exposición Hagen manipula los materiales de arpillera, acrílico casero, latas de aluminio y obsidiana mediante numerosos procesos de control y abandono, serialización y desorientaciones espaciales para explorar los desvíos categóricos del valor, la historia y la visión.

 

Central en la exposición es la escultura de suelo “Subtractive and Additive”, compuesta por doscientas latas de cerveza dispuestas en hileras simétricas sobre arena. Cada lata lleva 75 ml de agua de lluvia de Los Angeles, recogida en cubos fuera del estudio del artista. Esta cantidad de líquido mantiene las latas en un equilibrio precario. En este caso, Hagen se apropia del diseño industrial y de los envases para crear una obra hipnótica que evoca los cubos de condensación de Hans Haacke, las obras procesuales del arte povera, las esculturas metálicas de suelo de los minimalistas, la magia y los edificios de Philip Johnson llamados “Puerta de Europa”. Fila por fila se sugieren estratos y una acumulación creciente a la manera del polvo (aun cuando su contenido se evapore molécula a molécula), mientras que la estructura general implica la posibilidad de una expansión infinita, pero sin suscitar una sensación de incompleto. La exposición incluye también las nuevas pinturas de acrílico sobre arpillera, de gran formato (170 x 130 cm). Estas obras cuestionan las relaciones habituales entre pintura, lienzo y espectador. Mediante procesos y formas derivadas de un patrón simétrico específico, Hagen hace obras que narran las circunstancias materiales de su realización. Para ello, Hagen prepara las arpilleras dejándolas apiladas al azar y exponiéndolas al sol del sur de California durante varios meses, de tal forma que cada pieza conserva la marca del sol en sus partes expuestas al mismo, al tiempo que la de las piezas superpuestas, lo cual las hace a todas contingentes y las relaciona entre sí. Después, Mark tiende al revés las arpilleras y las coloca horizontalmente encima de un plástico y cinta de envolver, tras lo cual vierte sucesivas capas de pintura de exterior por el reverso de las arpilleras formando patrones geométricos. La pintura fluye por las dobleces del plástico subyacente y hace un molde de este substrato.

Cuando se estiran y se levantan las arpilleras, las capas de pintura salen del orden cronológico, para relacionarse con el espectador creando un sutil objeto anacrónico. Juntas, las formas crean unas estructuras que o bien se prolongan en las obras aledañas o bien componen una secuencia de iteraciones mediante juegos de espejo y oposiciones.

 

El anacronismo se explora aún más a fondo en la escultura de obsidiana (vidrio volcánico) “Sustractive and Additive”. Para esta pieza Hagen ha cortado un gran arco iris de piedra obsidiana de lado a lado, produciendo así 11 placas de una tamaño que aumenta y disminuye. De esta manera impone una geometría que constituye una antítesis respecto a su estructura interna amorfa. Estas placas luego se pulen hasta lograr un acabado como un espejo y se cuelgan una tras otra en un soporte modular de aluminio y acero. El soporte y la naturaleza variable de la disposición de las placas permiten que la obra enmarque el tiempo y el espacio y al mismo tiempo facilite su desorientación. Inspirado por los espejos de los adivinos, las colecciones de puntas de flecha y los tzompantlis (empalizadas mesoamericanas formadas por calaveras sacrificiales), Hagen ha creado una escultura que se puede ver tanto a través como desde dentro, que a un tiempo obstaculiza o permite la visión, y donde los reflejos llevan a enredarla con los objetos o espectadores presentes en sala. Por último, cabe destacar que la obra evoca e integra en igual medida el profundo uso histórico y cultural de la obsidiana, sus inherentes ironías matéricas y el hecho de que su empleo en la escultura está hoy prácticamente abandonado.